sábado, 16 de enero de 2010

Ausencia

Corriendo en círculos como estúpido,
sin poder salir de esta esfera de plomo…
Buscando la bisagra de la puerta que nunca existió,
dentro de la esfera de hierro, a la que llamamos rutina.

Rasgando muros irregulares,
destrozando las uñas por la desesperación.
Dejando que la angustia me consuma.
Dejando que la angustia me acabe.

De a poco descubro que la luz que necesito
deja de alumbrarme.
Calla y se agota, se desmorona y se aplaca.
¿A dónde vas pequeño fulgor?

Desespero al saber que de a poco te alejas,
que evitas mi presencia.
¡Grito!
Grito bien fuerte para que no me dejes.
Y el dolor punzante me invade al ver que mis gritos
son ahuecados por la nada.

Te vas, te vas y dejas que el frío y la oscuridad me carcoman.
Te vas, y siento la sangre congelarse dentro de estos tubos violáceos.
Te vas, y cada vuelta de mis pensamientos se enreda en si misma.
Te vas, te fuiste…
me voy.

3 comentarios:

Lali dijo...

Ayyyy qué terrible! Y triste, y bello...

Anónimo dijo...

hola =D!

te escribo nomás porque tenés un nombre muy bonito ^^,jaja, no, pasaba a agradecerte la visita por mi blog! Me puso contento saber que leíste el poema que escribí en volz alta...eso es sentimiento!

le dejo mis saludos, mujer, que esté bien, nos leemos!

E i n

Anónimo dijo...

creo que la virtud de este poema es que transmite esa sensación de fuga, tu poema se consume a sí mismo y arrastra sus propias cenizas, y ese rasgido de muros irregulares lo sentí como el hecho en sí de escribir el poema

hay una palabra que hubiera cambiado, en la segunda línea del último párrafo, "tubos"; no lo hubiera hecho porque esta palabra no me parezca poética o posible conductora de un sentido poético dentro del cuerpo del poema, sino por la imagen que transmite

la línea que me parece la más bella y fuerte y que de alguna manera sintetiza el motivo originario del poema es ¿A dónde vas pequeño fulgor?